ESTA NOCHE
SI LAS GOTAS DE LLUVIA NO MOJARAN...
MELODIA ÍNTIMA

Tiene en sus labios
el sabor dulce
y el color vivo de una cereza.
En los muslos,
el aroma tibio del chocolate,
ese que se ofrece
sin prometer permanencia.
En sus ojos,
el azul del mar,
abierto y profundo,
libre incluso al tocar la orilla.
Y en cada partícula de su piel,
un comestible interminable,
no para saciar a otro,
sino para celebrarse.
Tiene en sus besos
el manjar más dulce,
el que se da
porque se desea,
no porque se deba.
En su mirada,
el fuego que arde
sin pedir eternidad.
En su cuerpo,
el calor exacto
para gritar de vehemencia,
para habitar el goce
sin perderse en él.
¿Y en las noches solitarias?
Queda la añoranza,
sí,
pero no la carencia.
El recuerdo del elixir,
bebido con conciencia.
Un anhelo
que perfuma el aire de pasión.
Un cáliz colmado
de miel y dulzor,
sostenido por sus propias manos.
La alianza no es posesión:
es saberse entera
mientras goza.
Un aliento compartido,
libre,
que no encierra
ni pertenece.
EL SUEÑO LARGO
SALADA GOTA
Cae una gota de lluvia sobre mi pecho.
Se cierran mis ojos.
Un péndulo cicatrizado se abre.
Regresa lo dormido al presente.
Los cielos llueven otra vez.
La tierra se vuelve fértil con la lluvia.
Las semillas brotan con un nuevo color.
Miran hacia aquel hormiguero ausente,
y la hormiga olvidada
dice gobernar.
Todos me miran
mientras cierro los ojos,
abro el pecho
y dejo caer desde ahí
mi corazón.







