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NO ESTAS SOLO





No creas que el silencio entre nosotros
significa distancia.
A veces, lo que más importa
habita en lo que no se toca.

Aunque el frío roce tu noche,
aunque la soledad te hable bajito,
quiero que sepas, hermano,
que mi recuerdo
te cubre como un abrigo lento,
aquí,
donde late mi pecho.

Esta noche
no estás solo.
No lo estás.

Hay nombres que te piensan,
hay memorias que te encienden,
y en el amor que te nombra
sigues brillando,
incluso más.

No permitas que la ausencia
te diga cuánto vales.
Tu lugar no lo ocupa el vacío.
Tu lugar
es más grande que la tristeza.

Si miras atrás y duele,
suéltalo.
El frente también guarda luz,
aunque hoy no la veas del todo.

Agradece esta vida frágil,
este milagro sencillo de estar,
porque es mucho más
que cualquier regalo envuelto en promesas.

Y si hoy el destino te puso lejos,
recuerda:
nadie camina solo cuando es amado.
Aquí,
siempre hubo un espacio para ti.

El amor no muere.
Se transforma.
Respira en lo que fuiste abrazado,
vive en los consejos que aún te sostienen,
y brilla,
como una estrella que no se apaga.

Cuando mires al niño que nació esta noche,
no pienses en el cielo:
mírate a ti.
Antes de que llegaras al mundo,
alguien ya te estaba esperando.

Por eso, escúchame despacio:
no estás solo.

Nunca lo estuviste.
Nunca lo estarás.




Ruth Cavero.