SUSURRO EN EL VIENTO



Una historia entre nuestros dedos,
como una caricia desde lejos.
Endulzados hoy por tus tiernos labios,
que recorren el verbo en mi cuerpo
más no tocan la realidad de lo
sublime de un beso.

Querubín perdido por el tiempo,
amor eterno de miles de poesías,
no olvides que está tatuado en mi alma
el nombre aquel,
que se echó al olvido como un susurro
en el viento.

Amor caído por los látigos del destino,
pero liberado por la vida del recuerdo…
amor sublime que se aprisiona en mi pecho
impreso dentro del cofre de mi vida…
y bajo esta sombra, tu luz…
se sujeta al despertar de la noche
dentro del día.


Ruth Cavero.

TAN SOLO…, PODRÍA




Podría atravesar la calidez
de una lágrima tibia
rodando por mis ojos.

Podría soportar la neblina del invierno
adhiriéndose a mi cuerpo,
el frío que no avisa
y se queda.

Podría cruzar la resequedad
de mil desiertos
hasta llegar a esa conspiración silenciosa
en mi contra:
ser la que no encaja,
la que aprende a desentenderse del mundo.

Podría cubrir mis labios
para que nadie los anhele,
y esconder las marcas
bajo la obra repetida de los días,
hasta que el tiempo,
cansado,
las haga cicatriz.

O podría simplemente caminar
sobre el pasto fresco,
o la arena ardiente;
ser invisible cuando lo necesite,
o visible
cuando nadie lo espere.

Podría creer en el cuento
del príncipe y la princesa,
esa ficción vestida de realidad.

Pero en el fondo
solo quisiera
que alguien abrigue mi alma cuando tiene frío.
Palabras cálidas,
no como hábito,
sino como acto puro:
amor que entrega
sin pedir devolución.

Podría ahogar el llanto
y callar lo que el alma insiste en decir.
Pero muchas emociones
aprendieron a doler mal,
y demasiados supieron aprovechar
la fragilidad ajena,
mientras otros esperaban
dar el siguiente paso
sobre los restos del que cayó.

¿Cómo se vive sin sentir?
¿Cómo no amar de verdad?
¿Cómo puede ser vana
la emoción de entregarse,
si aun así,
siempre,
termina calando
hasta la piel del alma
cuando se ama
de verdad?


Ruth Cavero..