Basta.
Sé lo que pasó:
tantas demostraciones débiles
en una historia sin hechos.
Todo
llenado al vacío,
escrito en hojas en blanco.
¿Qué pasó?
¿Qué te pasó?
O peor aún:
¿quién eras?
Tal vez nunca lo sepa.
Pero hubo algo, lo sé.
Y eso, para mí, tenía alma.
Hoy todo es indiscutible:
hay que saber ganar o perder.
Aquí nadie ganó.
Eso también lo sé.
Y si de algo sirve el consuelo,
incluso en la tormenta
el sol no deja de existir.
Ruth Cavero.

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