UN TRECHO ANTES DE LA LUZ


Si las líneas de mis manos hablaran
y cada centímetro de mi piel marcada
dijera lo que pasé para llegar aquí…
el dolor, las tristezas y las penas,
todas hundidas en un mar de llanto
sin nombre.

Padecí frío en mi propio corazón.
Me inundé de soledad y vacío.
Grandes heridas, cavadas por mí misma,
me dolían a morir,
como espinas que sangraban en silencio
cada noche,
junto a mis lágrimas.

Mientras la luna alumbraba mi ventana,
cerraba los ojos para no verla.
Me cubría de sábanas
para no dejar entrar la luz.
Así fue:
fui verdugo de mi propia alma,
la fui apagando
sin darme cuenta.

Una noche,
una mañana,
o una tarde —no lo recuerdo—,
algo nació desde mi piel.

La primera marca
que habló más alto que yo
me abrió los ojos
y me sacó de la oscuridad.

Sentí un susurro junto a mi oído:
“mira… mira…”

Volteé con asombro.
Era yo,
o lo que quedaba de mí.

La voz volvió y dijo:
“esto fuiste,
esto eres ahora.”

Mírate.

Sentí miedo.
Pero también respiré.

Entre tanta sombra
apareció un punto mínimo de claridad
que alumbró la cueva más profunda
que había visto en mi vida.

Era mía.
La había cavado día tras día.
Tan honda
que no alcanzaba a ver el fondo.

Y entonces entendí:
esa figura inmóvil
no era yo,
era lo que había permitido
que me consumiera.

Abrí las cortinas.
Dejé entrar el aire.
Lavé las heridas del corazón
y las dejé cerrar
con cuidado.

Sobreviví a la muerte que llevaba dentro.
Empecé a cubrir esa tumba.
Volví a leer el destino
escrito en mi piel.

Mi corazón latió.
Sentí otra vez.

Y en cada fibra profunda de mi ser
—alma y cuerpo—
supe
que aún estaba aquí.



Ruth Cavero.

AMOR... POEMA DE DOS



Quiero perderme contigo en la oscuridad de nuestras ideas
y en el mar de tus caricias encontrar el aliento,
luego…
ahogarme con tus suspiros,
fundirme en el sol y caer como luz cálida en tu cuerpo atleta.
desterradme después para robarte un beso…
y besar cada rincón de tus gritos bebiendo de tu sed de amor
llenándote de suspiros cuando la noche se aproxime
así iluminar tus días y noches con tu sed de ser mi orilla del mar
para bañar cada escondite de tu ser…
amarte nuevamente y a cada momento,
y yo…, te mezclare de sabores al abandonarme
en cada movimiento, en cada respiro,
gritando por los poros la pasión de amarte.
mientras…
saboreare el perfume de tu piel a cada instante
deseándote cada día más…,
luego caeremos como estrellas doradas a consagrar la magia
de esta eterna espera.
será el susurro que gritara por los dos,
es poema de dulce amor…
sensaciones que dicen y desvelan nuestras almas,
amando, gritando, saboreando versos al cantar…
es por eso…
que eres la estrella de luz que ilumina mi corazón…
y por eso, esa luz inundará tu alma,
y mis manos le danzaran a tus ojos esta melodiosa canción
de eterno sentimiento…,
entre los sabores ocultos de la lejanía y del pasado,
encontrémonos…
huyamos para darnos esa oportunidad de llegar a la luna,
cargarnos de su magia y recuperar los suspiros que abandonaron
y de las palabras que se perdieron en el olvido, rescatar solo aquellas
que nos harán felices…

M. M.  y  R.  C.