Mi mayor venganza
será vivir
aunque no tenga fuerzas.
Esta vida que se me negó
desde que te fuiste,
en una partida prematura,
cuando mis ojos aún
brillaban
por la inocencia.
No escatimé en sueños.
No escatimé en amor.
Solo respiraba para
existir.
Era leche tibia
y un pecho cálido
lo que cobijó mi corazón.
Mi primer recuerdo,
escondido detrás
de capas y capas
de mi subconsciente.
Ya no respirabas
y te extrañé…
No sabía cómo
ni a quién.
Solo sabía
que algo faltaba.
Y tuve un amor,
el amor más bonito:
el de una familia que te
elige
no porque seas semilla de
su sangre,
sino de su corazón.
el alma la bendice
con la existencia,
con la mirada,
con ese corazón
que habla más que la boca.
Porque la boca, a veces,
engaña y traiciona
lo que el corazón
jamás dejó de sentir.
Ruth Cavero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario