A través de los tiempos


Te veo en el umbral de mis sueños.

Estás.
Te veo.

Aún no me ves,
pero sabes que existo
en algún lugar,
en algún tiempo,
en la sombra de un pasado
o en la promesa de un futuro.

Me dices dónde estás,
Te respondo.
Y aunque todavía
no puedas escuchar mi voz.

Lo sé.

En algún recuerdo olvidado
junté mi frente con la tuya
y el mundo dejó de importar.

No necesitábamos más
que aquel instante:
tú y yo,
un solo corazón
aprendiendo a latir en dos cuerpos.

Hay una vida
que aún nos debe un encuentro.

Demasiado dolor
en el largo camino de no hallarnos,
demasiada agua en tus ojos
que todavía no puedo calmar.

Nada.

Y sin embargo,
aquí estoy,
en algún rincón del tiempo,
esperando mi momento.

No te rindas.
No te olvides.

Quiero tanto...

Ojalá pudiera correr hacia ti,
abrazar ese cuerpo cansado
y no soltarlo jamás.

Eres un sueño,
y también una realidad
que no me canso de imaginar.

Esperaré.

Todas las vidas.
Todos los tiempos.

Para decirte,
para entregarte,
como primer y último aliento,

mi alma.



Ruth Cavero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario