— I —
"Tu mirada… oh… se me pierde, amor mío,
tan lejana al vidrio de mis deseos casi muertos.
Culpable es esta alma vieja
que no tarda en llevarme a la oscuridad que persigue.
Mi sueño se disipa desde el otro extremo,
sonriendo tras el llanto oculto
de perder si caigo en sueño profundo.
Déjame ir ya, amor mío,
caer como gota de lluvia llorando de amor por ti,
consolándote desde arriba con cada lágrima
que sale de este puro amor.
Déjame, amor… déjame…
antes que Dios empaque mi alma
y deje caer este viejo cuerpo frente a ti.
No llores, amor mío,
que guardo el llanto por ti en estos ojos que siempre te gustaron.
Pura esencia de una vida amando,
lluvia fresca… lo único ya de mí…
eterno elixir del sentimiento
que mantengo firme por amarme así."
— II —
Oh, el frío se siente fuerte en mis pies.
Parece que hoy no saldrá el sol, amor mío.
Si al final de la tarde me ves tiesa,
no creas que he muerto, amor mío.
No lo creas… te lo imploro.
Solo estoy vieja, colmada de algodones
en la blancura de mis canas.
Te ruego, amor mío… no pienses…
no estoy muerta, no lo estoy.
Solo es el tiempo que borra mis líneas arqueadas
y esta piel que cada día cae más.
Sí… sé que ya no doy grandes giros como ayer
y sé que hoy parezco más un vegetal.
Veo mis manos tan cansadas de tanto escribir sin poder hablar.
Siento que este será el fin.
Siento el sincero latir de mi corazón,
tan silencioso y lleno de paz.
En mis manos se ven las líneas cansadas de la lucha sin flaquear.
Hoy quisiera mantenerme de pie… lo deseo tanto.
Ojalá pudiera darle el último beso.
Siempre lo he amado como rey,
cada segundo se lo he recordado. Lo sabe bien.
Todos dicen lo difícil de regresar a estar de pie,
y que él cuente los minutos junto a mí.
Los escucho susurrar tras la puerta.
Ellos creen que no escucho ya…
pero yo sé. Se equivocan.
Aún puedo darle un verso de pie, cantando a mi amor.
Aún hay mucho aquí dentro.
Dios… si él me oyera le diría que mire dentro de mis ojos.
Ellos nunca le mintieron,
lo aman como ayer,
y si ahora lloran en silencio
es porque aún se desvelan por él.
— III —
Amor mío… no me dejes morir.
Te ruego, no permitas que me entierren
antes de cantar mi último verso para ti.
Después ofréceme un beso, un último, antes de partir.
Amor mío, no quiero morir… no quiero…
pero sé que agonizo,
y es fuerte este dolor de sentirte sufrir por mí.
Te veo junto a mi cama hablándome
y al cerrar la puerta escucho tu llanto gritándole a Dios,
furioso de mi mal.
Solo mis ojos hablan ahora, lo sé,
consolándote sin poder hacer más nada.
Quizá es mejor partir ya.
Te amo demasiado para verte llorar así,
por causa de esta lenta agonía,
por no dejarte si muriera hoy.
Pero basta. No llores más.
Aceptaré al destino porque te amo.
— IV —
Dejo un último verso junto a la almohada.
Lo escribí ayer, antes de esta dolorosa agonía.
Algo dentro de mí dijo que mi hora llegaría
y quise decir algo antes de aceptar este cuerpo morir.
"Esta carne pronto polvo será,
pero mi alma en tu corazón
vivirá, profunda, tan dentro,
cuando pienses en mí.
Escucha estas líneas, amor mío,
mi cuerpo ya se va.
Imagina lenta mi voz,
susurrante con el viento.
En cada gota que caiga del cielo te sentiré,
porque serán mis lágrimas
las que mojen tu piel.
Y cuando veas la luna,
recuerda que ahí tejía
mis versos
para ti."
RUTH CAVERO.

